Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 24 marzo 2013

Según yo:

Se acercaba nuestra primera Navidad y yo te quería sorprender con un regalo que fliparas. “¡Abajo los pijamas y las colonias!”, pensaba yo. Empecé a investigar sobre qué espectáculo te podría gustar, qué spa, qué cata de vinos.. en fin todas esas cosas que están tan de moda regalar y que son muy socorridas, pero no me terminaba de convencer ninguna. Madre mía, la fecha se me echaba encima y no tenía nada, ¡¡NADA!! La supuesta felicidad navideña se tornó en ansia; tuve momentos en los que casi me rendí y a punto estuve de sucumbir a la moda íntima, pero no, luché hasta el final y tuve mi gran idea, ¡¡regalarte un viaje a Marrakech!! Yo siempre había querido ir, así que pensé que si te lo regalaba mataba dos pájaros de un tiro, jajaja.

Todos lo momentos de estrés previos tuvieron su recompensa al ver tu reacción ante el regalo. ¡¡Nos íbamos a Marrakech!!

Después de esperar casi dos meses para que llegara la fecha de nuestro viaje y de intercambiar unos cuantos correos con el Riad donde íbamos a quedarnos y del cual nos iban a recoger al aeropuerto, llegamos y no había esperándonos ni “perri”, bueno, perdón, estaba llenito de chóferes de cientos de Riads y hoteles, menos el nuestro. Decidido cual torito que sale al ruedo, te lanzaste a llamar al Riad y poner a prueba tu francés nivel experto (claro que tú esto no lo sabías, porque te había dicho que hablaban español..). Resultó que el chófer había estado allí todo el rato, bueno, eso dijeron y nosotros dijimos que naranjas de la china, en fin, no valía empezar discutiendo medio en francés-español-inglés, así que seguimos a nuestro chófer hasta su taxi (o lata con ruedas).

Cuando nos empezamos a sumergir en el ambiente marroquí yo te miraba para ver qué caras ponías cuando veías motos adelantándonos con 2, 3 y hasta 4 ocupantes (y, por supuesto, sin casco),  burros por los arcenes o 7 personas metidas en un coche pulga. Aquello era un descontrol, todo un mogollón de personas moviéndose en todo típico de transportes y en todas las direcciones posibles. De repente, paramos en un sitio y nos dice el taxista que nos bajemos y que otro hombre nos llevaría al Riad (luego supimos que era el dueño del alojamiento), a ti yo te veía con una cara turbia flipante, como diciendo “éstos nos la van a liar”; a mí me hacia gracia porque yo iba tan pancha, la verdad es que soy bastante confiada. Después de atravesar la famosa plaza que días después nos la conoceríamos a la perfección, llegamos al Riad. El Riad Marrakiss tiene un patio interior muy lindo, unas habitaciones en estilo árabe preciosas aunque un tanto pequeñas y faltas de intimidad y una azotea desde la que puedes observar toda la ciudad.

Esos días en Marrakech fueron de relax, de compras, de mezclas de olores nuevos, de descanso… Bueno, eso desde luego no pasó la primera noche, que a las 5 y pico de la mañana escuchamos la llamada a la oración y yo empecé a maldecir como si no hubiese mañana. Una vez superada la primera noche, las posteriores ni me enteré. La verdad es que es una pasada cuando una mezquita empieza la llamada a la oración (como las campanas de las iglesias aquí) y el sonido de las diferentes mezquitas se funde con el bullicio de esa ciudad en la que parece que se haya detenido el tiempo.

Como todo el mundo trata de venderte algo al principio estábamos un poco agobiados, pero como tú bien dijiste era porque nos veían cara de guiris de primer día, el resto de los días se nos veía más curtidos después de tantos y tantos noes dichos.

¡Qué decir de la comida! Mi estómago sobrevivió sin Omeprazol, ¡¡no daba crédito!! Yo que siempre padezco ante esos cambios culinarios estaba como si nada. Comimos cous-cous hasta hartarnos, bueno creo que tú estabas tan pancho, pero yo acabé de las verduras y garbanzos esos hasta el moño. De lo que no me cansé fue de comer en los chiringuitos que ponían por la noche en la plaza Djemaa El Fna carne de dudosa procedencia. Qué a gustito estábamos allí en ese ambiente con encantadores de serpientes, grupos de música, cuentacuentos, aguadores, los puestos de venta de dientes… ¡¡Qué vida de plaza!!

Después de este primer viaje oficial juntos me quedo con ganas de más.

181032_10151462944899539_118943629_n

Según tú:

Yure, para mí el viaje a Marrakesh supuso toda una aventura. Mi motor de arranque fuiste tú, con tu regalo de reyes (aunque yo lo llamaría: “ponerme a prueba”).

Se juntaban demasiadas primeras veces. Mi primer viaje contigo, mi primero a un país árabe, el primero en Low cost y el primero en hacerlo con minimaleta. La llegada fue caótica, bajamos del avión y había que rellenar un formulario de entrada a Marruecos. En ningún sitio te avisaban de que había que rellenarlo por lo que muchos hicieron cola para entrar y se tuvieron que volver a rellenar el papelito. Había 15 puestos para rellenar y NI UN SÓLO BOLÍGRAFO. Menos mal que ibas preparada.

Después del paso por el control de entrada y pasaportes nos encontramos con 30 personas que aguardaban para recoger a alguien.Cada uno con su cartel y un apellido escrito. No había cartel con nuestro nombre por lo que mi pensamiento fue: “joder, empezamos bien!!!!”. Pasados unos minutos llamé al hotel y acto seguido apareció como por arte de magia la persona que nos tenía que recoger. Nos debió confundir con Espinete y Don Pinpón porque quería convencernos al estilo Jedi, de que era uno de los 30 que esperaban con su cartelito. A mí esto me tocó bastante los …… y decidí ponerlo en su sitio, hasta que me acordé de que lo que le quería decir, lo tenía que hacer en francés. Y decir en francés ¿Te crees que somos gilipollas? no me sonó a la altura de las circunstancias, así que al final desistí y respiré hondo para relajarme.

A relajarme hasta que nos subimos a un coche del 2013 antes de Cristo. La circulación y el pilotaje del Jedi eran una auténtica locura.Estuvimos a punto de pillar a un montón de peña. De repente el taxista para y nos esperaba otro tío que decía que era del hotel. (no tenía ninguna identificación o logotipo del hotel).Lo acompañamos y empezó a meternos por unas callejuelas…, por un momento pensé: ” yo no sigo andando”. He de reconocer que soy muy desconfiado. Al final llegamos enteritos al hotel.

Detalles como que:

-La gente no para de hablarte y ofrecerte cosas.

-En las tiendas no hay precio en los productos. Es decir que se supone que tienes que regatear si o si porque te dan un precio 8 veces superior de inicio.

-A las 5 y pico de la madrugada unos altavoces a toda voz invitan a la oración, aunque a mí me invitaban a otra cosa.

-No hubiera Mc Donalds.

Hacían que me sintiera un poco incómodo.

 

 

Pero detalles como:

-El precio tan barato de las cosas.

-Lo buenos artesanos que son.

-Cous cous riquísimo.

-La vida en los zocos. El color de las tiendas, el olor a cuero y especias, la belleza de sus lámparas, la forma en la que se buscan la

vida.

-La magia de la plaza principal de allí.

-El mundo tan diferente y tan cerca de casa.

Me cautivaron.

 

Yure, Gracias por nuestro primer viaje y por los que nos quedan por hacer.

11272_10152118996328484_136767174_n

Read Full Post »

volverLa última vez que estuve en Madrid paseando por la Gran Vía, me sorprendí tarareando “Volver” de Carlos Gardel. Supongo que me invadió cierta nostalgia de mi Madrid, de las historias que he vivido durante mis 29 años y de los recuerdos que me traen algunos de sus lugares.

Estaba en un bucle musical, mi cuerpo seguía caminando pero mi cabeza no paraba con el “pimpún” de “Volver”. Los que me conocéis sabéis que cuando algo se me mete en la cabeza es difícil sacármelo y “pimpuneo” bastante. Pues la cosita se alargó, porque los días de después me flipé escuchando versiones de “Volver” y pensé, por qué no escribir una entrada sobre este magnífico tango, y ¡¡aquí estoy!!

Antes de empezar a escribir esta entrada yo sabía que “Volver” era un tema de Carlos Gardel y que luego Estrella Morente lo cantó en los labios de Penélope Cruz en la peli del mismo nombre que escribió y dirigió Almodóvar.

Bueno, pues investigando un poquito he sabido que la música de este tango sí es de Carlos Gardel, pero la letra es de Alfredo Le Pera, un escritor y poeta brasileño que compuso un gran número de letras para cantantes. Gardel y Le Pera se conocieron en París y posteriormente hicieron muchos trabajos juntos de gran éxito, entre otros, el famosísimo tango “Por una cabeza”.

Os dejo las dos versiones:

El directo de Carlos Gardel, todo un galán de la época:

Y la versión flamenca de Estrella Morente en videoclip para la peli de Pedro Almodóvar:

La letra me sugiere el vacío ineludible que provoca el hecho de dejar el lugar donde te criaste. Pienso en la cantidad de personas que han dejado su tierra por necesidad u otros motivos y la añoranza que sienten siempre, y, al parecer, según pasan los años se acentúa. Hay una frase en este tango-canción que dice: “y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor”, creo que lo resume todo.

Esta entrada es para ti papá, por aquellas conversaciones con música portuguesa de fondo, por emociones musicales compartidas, lloros, risas, cuentos y tantas y tantas cosas que me han hecho ser valiente para dejarme fluir allá donde me lleve la vida, porque como bien me decías de pequeña el miedo no existe, sólo está en nuestra cabeza.

Read Full Post »